Un juego de bloques sobre el planeta entero
Cavá, juntá, construí — como siempre. La diferencia es dónde: el mapa es la Tierra de verdad, con tu cerro, tu río y tu cuadra. Salís a caminar y el juego pasa donde estás parado.
El mundo
Nada acá está dibujado a mano. La altura del terreno sale de un mapa de elevación de todo el planeta. Los edificios salen de una base con dos mil quinientos millones de huellas reales. El pasto, el agua y el bosque salen de lo que ven los satélites.
Todo se traduce a bloques de un metro. Tu casa mide lo que mide. La subida de tu calle sube lo que sube.
La tierra
La unidad es un cuadro de 18 × 18 metros, el tamaño de un lote y la medida de una celda H3 de resolución 12. Para que sea tuya hay que haber estado ahí tres veces, en tres días distintos. Es lo único que impide que alguien compre una ciudad entera desde el sillón.
Cada parcela paga impuesto todos los días, y solo rinde si la visitaste. Juntar tierra sin ir nunca es perder plata, a propósito. Y la podés vender: el registro cambia de dueño y una comisión se quema.
También la podés alquilar: le cedés el derecho de construir a otra persona por un tiempo y un precio, y la parcela sigue siendo tuya.
Dos pantallas
Son el mismo lugar, vistos de dos maneras, y se cambia de una a la otra con una tecla.
La economía
La moneda se llama CANDY. Se gana caminando: la asignación de cada día, los postes de la esquina, las vetas que aparecen en el barrio y las obras que terminás.
Y hay un mercado de verdad. Publicás una oferta —tantos bloques a tanto precio—, los bloques salen de tu inventario, y le aparece a cualquier otra persona que tenga tu mundo. Cuando alguien te compra, el CANDY te llega a vos.
Y la circulación está a la vista de todos. Con una tecla ves cuánto CANDY hay en el mundo y cuántas personas lo tienen. Nadie tiene que creerle a nadie sobre cuánta plata hay dando vueltas: se mira.
Oficios
No hay clases ni estadísticas que estudiar: es una decisión y ya. Pero no es decorativa — cada oficio toca un sistema distinto del juego, y por eso te define qué hacés mejor que los demás y qué vas a necesitar de ellos.
Salir del barrio
Tu barrio es el que caminás. Pero no es el único: el mapa de calor te muestra dónde hay gente jugando y dónde ya se tomó tierra, y para ir hasta ahí caminás hasta el aeropuerto de tu zona y pagás el pasaje. Cuesta según la distancia real entre los dos lugares — cruzar el país sale más que ir al pueblo de al lado.
Los recursos y la tierra nueva siguen atados a caminar: volar te lleva a mirar, a comerciar y a construir en lo que ya es tuyo, no a juntar sin moverte. Y el impuesto se cobra de todo lo que tenés, en cualquier barrio: irte no te libera de lo que compraste.
Cómo se entra
No hay instalador, no hay tienda de apps, no hay correo que confirmar.
Preguntas
No. Corre en el navegador del teléfono o de la compu. Si querés que se abra como una app, la agregás a la pantalla de inicio.
Si el navegador es medianamente nuevo, sí. La cámara necesita Chrome en Android; si no la tenés, el juego anda igual sin ella.
La moneda del juego. Se gana caminando, juntando en postes y vetas, terminando obras, y con la asignación de cada día. Se gasta en comprar parcelas, en el mercado y en el impuesto de lo tuyo. Cuánto CANDY hay en circulación y cuánta gente lo tiene se puede consultar en cualquier momento.
Las dos. Si la vendés, el registro cambia de dueño y cobrás menos una comisión que se destruye. Si la alquilás, la parcela sigue siendo tuya y el inquilino puede construir ahí mientras dure el alquiler.
No. Cuando la reclamás queda anotada a tu nombre en el registro compartido del mundo, y esa parcela deja de estar disponible para el resto. Si vas por una que ya es de otra persona, el juego te dice de quién es.
Sí. Publicás la oferta en el mercado y le aparece a todo el que tenga tu mundo; cuando te compran, el CANDY te llega. Si dos personas compran la misma oferta al mismo tiempo, entra una sola.
Con la gente a la que le pases el enlace dentro de tu organización. El mercado y la circulación de CANDY son compartidos entre todos ellos; tu personaje, tus parcelas y tus bloques son tuyos y se guardan en tu navegador.
Sí, pero caminando hasta el aeropuerto de tu zona. Ahí ves el mapa de calor con los barrios donde hay gente y cuántas parcelas están tomadas, y pagás un pasaje que sale según los kilómetros reales. Lo que dejás no se pierde: cada mundo se guarda como estaba. Volver a tu barrio de origen siempre sale la mitad, y entre vuelo y vuelo pasan 90 segundos.
Sí. El impuesto se cobra de todas tus parcelas, en cualquier barrio. El rendimiento, en cambio, solo lo dan las parcelas que visitaste: tener tierra lejos cuesta y no rinde hasta que volvés.
No. Las casas no se reclaman ni se construyen. Y si querés, pedís que tu propiedad salga del juego: se resuelve en una semana.
Sirve distinto, a propósito. Donde hay menos gente el mundo da más recursos y las parcelas son más grandes y más baratas. Podés ser el dueño de un valle entero.
Está pensado para jugarse desde la vereda: no hay nada a menos de cinco metros del cordón ni de las vías, y si vas a más de 15 km/h se bloquea. Igual, mirá al frente.
Entrar y jugar es gratis. Se paga por parcelas de más, por cosas para ponerte y por comodidades. Nada de lo que se paga te hace ganar.
Tu celda de origen te espera exactamente donde estás parado ahora.
Paso 1 de 4
Es lo único que hace falta. Tu ubicación decide qué mundo se genera y qué celda va a ser tu Hogar.
El navegador te va a preguntar. Podés decir que no: elegís un lugar de la lista y jugás igual, pero tu Hogar no va a ser el tuyo.
Las coordenadas se usan solo en tu navegador. No van a ningún servidor.
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Se guarda en este navegador: tus parcelas, tu inventario y cada bloque que pusiste.
Paso 2 de 4
Terreno, edificios y pasto de las 40 × 40 celdas alrededor tuyo.
Paso 3 de 4
Se elige una sola vez. El nombre se cambia cada tres meses; el oficio, una vez por temporada; el origen, nunca.
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Los bloques salen de tu inventario cuando publicás.
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Las ofertas las ve cualquier persona con la que compartas este mundo · O abre y cierra
El impuesto se cobra al cierre de cada día y solo rinde la parcela que visitaste · P abre y cierra
Se construye solo en tus parcelas · B abre y cierra
Cada barrio es un punto en su lugar real. Más grande y más fosforescente: más gente jugando y más tierra tomada.
El pasaje se paga según la distancia real · volver a tu barrio sale la mitad · hay 90 s entre vuelo y vuelo · el impuesto se cobra de todas tus parcelas, estés donde estés · E sobre la pista abre los vuelos
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Tus datos viven en este navegador · borrarlos es empezar de cero, y en otro navegador sos otra persona · Esc vuelve al mundo
Veta de recursos
Tocá cuando el círculo coincida con el aro